El repunte de las tasas de consumo: Transmisión monetaria y recomposición de portafolio en los establecimientos de crédito
En promedio, durante el último año, cada cinco (5) semanas los establecimientos de crédito en Colombia desembolsan una cifra cercana a los $79 billones. De este monto, cerca del 61% corresponde a cartera de consumo, el 32% a cartera comercial, el 4% a vivienda y el 3% a microcrédito y crédito productivo. Esta composición, sumada a las particularidades operativas de los productos de consumo, hace indispensable profundizar en el análisis de esta cartera.
En el gráfico a continuación se representa la evolución del promedio móvil de cinco (5) semanas para la tasa de desembolso de la cartera de consumo entre julio de 2022 y julio de 2026[1]. El análisis evidencia que, tras un ciclo descendente de 33 meses (entre marzo de 2023 y diciembre de 2025), la tasa de los nuevos créditos de consumo experimentó un cambio de tendencia: un repunte de 283 pbs a julio de 2026 que la ubica nuevamente en niveles cercanos al 20% (19.98%).

El comportamiento comparativo muestra una clara correlación entre la tasa de desembolso y la tasa de intervención del Banco de la República. Si bien la tasa de política monetaria no es el único determinante del costo del crédito, cuando el emisor aplica una postura contraccionista, las tasas de colocación de consumo asumen rápidamente una dinámica al alza.
Estructura y particularidades de la cartera de consumo:
La cartera de consumo está conformada por una oferta diversificada de productos. Cerca del 60% de las colocaciones corresponde a consumo mediante tarjeta de crédito, 17% a libre inversión, 12% a libranza, 5% a vehículo y % a crédito de bajo monto (concentrando en estos cinco productos el 95% del mercado).
Un rasgo metodológico clave es que una porción de los desembolsos en tarjetas de crédito se otorga a tasa cero (0%). Esto ocurre porque varios intermediarios no cobran intereses en compras a una cuota o financian adquisiciones mediante alianzas comerciales sin costo financiero para el usuario (donde el establecimiento percibe una comisión por transacción). A julio de 2026, los desembolsos a tasa 0% representaron el 13.6% de la colocación de tarjetas de crédito en los bancos y el 0.9% en las compañías de financiamiento, mientras que las cooperativas financieras no realizan esta modalidad.

Estrategias por tipo de intermediario: La mezcla de productos varía sensiblemente según el tipo de entidad:
Bancos: Distribuyen sus desembolsos principalmente en tarjetas de crédito (57%), libre inversión (19%) y libranza (13%).
Compañías de Financiamiento: Concentran el 82% en tarjetas de crédito y el 12% en vehículos.
Cooperativas Financieras: Enfocan su operación en libre inversión (68%) y libranza (26%), sin participación en vehículo ni bajo monto.
Tanto bancos como compañías de financiamiento han incrementado paulatinamente la participación del crédito de bajo monto en su colocación (1.3% y 1.0%, respectivamente, con aumentos de 49 pbs y 23 pbs frente a diciembre de 2025). Cabe destacar que esta línea presenta la tasa más alta del mercado, con un diferencial de cerca de 1.500 pbs frente al promedio general.
Ajustes estratégicos entre diciembre de 2025 y julio de 2026:
En los bancos, la tasa promedio de desembolso subió 263 pbs. La estrategia consistió en reducir la participación de tarjetas de crédito (producto con menor tasa relativa) y aumentar la colocación en libre inversión y bajo monto (de mayor rendimiento). A la par, encarecieron todas sus líneas, excepto bajo monto, que se mantuvo en 43.8%.

En las cooperativas financieras, la tasa de desembolso aumentó 135 pbs (el menor ajuste entre los intermediarios). Aunque subieron las tasas en todas sus líneas, el impacto global se amortiguó al reducir la participación de libre inversión y aumentar la de libranza (de menor tasa).
En las compañías de financiamiento, la tasa subió 354 pbs (el ajuste más drástico). Incrementaron el costo en casi todas sus líneas salvo bajo monto, al tiempo que redujeron la participación de vehículos en más de 400 pbs e incrementaron la de libre inversión y tarjetas de crédito.
El balance comparativo evidencia que las compañías de financiamiento ejercieron la presión al alza más severa sobre sus desembolsos de consumo. Entre tanto, los bancos y las cooperativas financieras muestran tasas consolidadas alineadas en torno al 20%; sin embargo, los bancos reaccionaron de forma más agresiva al ajustar sus tasas en 263 pbs, frente a un ajuste moderado de 135 pbs en las cooperativas.
Conclusiones y consideraciones analíticas:
Mientras las tasas de intervención del Banco de la República se mantengan elevadas o con sesgo al alza, las tasas de colocación de las nuevas operaciones de consumo continuarán bajo presión ascendente.
La rentabilidad de las nuevas colocaciones no solo depende del ajuste directo en las tasas; la recomposición del portafolio (mix de producto) es una palanca estratégica fundamental. Sin embargo, la capacidad de modificar esta mezcla depende del nicho de mercado, la capacidad tecnológica y el apetito de riesgo de cada entidad.
Los bancos cuentan con una estructura de productos más diversificada, donde el menor rendimiento de ciertas líneas como la tarjetas de crédito a tasa 00% se compensa en el estado de resultados mediante los ingresos por comisiones derivados de convenios y compras a tasa cero.
[1] Se calcula un promedio móvil de 5 semanas para neutralizar el efecto estacional del cierre de mes, asegurando que cada periodo incluya siempre una semana de alta colocación.
Nota metodológica: El análisis se construyó a partir de más de 90 millones de registros del Formato 414 (Tasas de interés activas por la línea de crédito) reportados por los establecimientos de crédito a la Superintendencia Financiera de Colombia entre julio de 2022 y julio de 2026, procesados y depurados mediante herramientas de análisis de datos y asistencia de IA.
.png)



Comentarios